Sociohistórica, núm. 57, e282, marzo - agosto 2026. ISSN 1852-1606
Universidad Nacional de La Plata
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación
IdIHCS (UNLP-CONICET)
Centro de Investigaciones Socio Históricas

Reseña

El largo ascenso de las derechas en Argentina. La reconstrucción del derrotero de nacionalistas reaccionarios y liberales conservadores durante más de un siglo. Reseña de Ernesto Bohoslavsky y Sergio Morresi, Historia de las derechas en Argentina. De fines del siglo XIX a Milei, Buenos Aires, 2025, 310 p.

Mercedes F. López Cantera

Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani”, Universidad de Buenos Aires / Centro de Estudios Históricos de los Trabajadores y las Izquierdas, Argentina
Cita sugerida: López Cantera, M. F.(2026). El largo ascenso de las derechas en Argentina. La reconstrucción del derrotero de nacionalistas reaccionarios y liberales conservadores durante más de un siglo [Revisión del libro Historia de las derechas en Argentina. De fines del siglo XIX a Milei por E. Bohoslavsky y S. Morresi]. Sociohistórica, (57), e282. https://doi.org/10.24215/18521606e282

En los primeros años del siglo XXI fue publicada la traducción al castellano del libro Las Derechas en Argentina, Brasil y Chile (1890-1939) de Sandra McGee Deutsch. En el epílogo, la autora (cuyos trabajos impulsaron una renovación en el campo sobre esa temática) señalaba con preocupación cómo habían perdurado hasta los años sesenta y setenta, los discursos de la extrema derecha nacida a comienzos del novecientos. Si en un momento determinado la historiografía se preocupó por rastrear el huevo de la serpiente de las últimas dictaduras latinoamericanas, en la actualidad esa misma tarea se renueva. Pero ya no para explicar regímenes autoritarios, sino para comprender el por qué de gobiernos democráticos dirigidos por fuerzas de derecha.

Esto último es el punto de partida de Historia de las derechas en Argentina. De fines del siglo XIX a Milei de Ernesto Bohoslavsky y Sergio Morresi. Se trata de un ejercicio intelectual con un doble objetivo, pedagógico y político. El libro atraviesa un siglo y medio de historia argentina haciendo foco en los orígenes, vida y obra de las corrientes de derechas locales, en pos de comprender (no justificar) sus propósitos, estrategias y prácticas, para poder, recién ahí, combatirlas.

La obra resuelve una vacancia hasta este momento, la de un análisis de largo plazo sobre el desarrollo de aquellas identidades ubicadas a la derecha del arco político en este país. Y no lo hace de cualquier manera. Ernesto Bohoslavsky y Sergio Morresi son más que especialistas en el tema, son referentes. El primero, historiador de formación, se abocó a trazar las características del anticomunismo argentino en la segunda posguerra e introdujo, junto a otros/as investigadores/as, el enfoque transnacional en el estudio sobre las derechas latinoamericanas. Morresi, desde la politología, viene reconstruyendo los caminos del liberalismo en Argentina durante la segunda mitad del siglo XX, a partir de la gestación y desarrollo de think tanks y fundaciones, y la participación en proyectos dictatoriales y sus posteriores reconversiones partidarias hasta el presente.

Considerando el objetivo del libro y contemplando ambas trayectorias, no es exagerado plantear que las conjeturas y la propia interpretación del libro tienen el propósito de erigirse en tanto un estudio de consulta obligatoria. Las siguientes observaciones se realizan con ese horizonte por delante.

En primer lugar, los autores organizaron al árbol genealógico de las derechas argentinas en dos grandes familias: la nacionalista-reaccionaria y la liberal-conservadora. Ambas identidades colaboran en ordenar tanto sincrónica como diacrónicamente a una diversidad de organizaciones, propuestas y figuras, y constituyen los ejes sobre los cuales se monta el análisis. Este modo de organizar al mundo de las derechas locales se ha convertido en canon desde al menos la última década. No obstante, puede considerarse como el resultado del desarrollo de la historiografía especializada. En particular, desde la recuperación de la democracia en 1983 hasta finales de los años noventa, los estudios sobre este polo ideológico se centraron en el desarrollo de los nacionalismos (incluyendo de manera forzada al amplio mundo católico), con un interés muy preciso en rastrear la génesis autoritaria que permitiría explicar la inestabilidad democrática del siglo XX argentino. Entorno a los inicios del siglo XXI, los interrogantes acerca de las derechas diversificaron sus preocupaciones hacia la problemática obrera, la participación de las mujeres y el anticomunismo. En ese marco, emergió otro eje de análisis hasta ese momento marginado por el protagonismo de los nacionalistas reaccionarios. La tradición del liberalismo argentino y sus giros autoritarios ante la democracia de masas (primero con el radicalismo yrigoyenista, luego con el peronismo) brindó una mayor complejidad al campo de estudio. Esto tuvo lugar en un marco atravesado por los avances de la historia reciente (donde se inscriben las trayectorias de Bohoslavsky y Morresi), pero también por el desarrollo del llamado antikirchnerismo. Este último y su articulación con las llamadas “nuevas derechas”, uno de los intereses del último capítulo.

En segundo lugar, los capítulos estructuran una periodización que apunta a ser una herramienta central para el estudio de estas expresiones políticas. El primer capítulo plantea una continuidad entre la hegemonía de la Generación del ‘80 y la vida política tras la Ley Sáenz Peña, con el objetivo de rastrear los comienzos de los giros autoritarios del liberalismo argentino y del nacimiento de una extrema derecha en torno a la problemática de la identidad nacional. En el segundo capítulo, comprendido entre el golpe de Estado de 1930 y los años del peronismo, ambas familias son abordadas en tanto una mayor definición de sus intenciones, enemigos y prácticas. Entre los años del peronismo y el ciclo del “juego imposible” (1955-1966), se construye la tercera sección, donde las dos tradiciones reaccionan impotentes ante el respaldo masivo del proyecto de Juan Domingo Perón y las transformaciones socioculturales. Aquí es posible observar una matriz explicativa entre la persistencia del factor “impotencia” y el afán “refundador” de la derecha liberal y antiliberal analizadas, ahora condicionadas por la Guerra Fría y su tardío impacto a finales de los años cincuenta. Esas dos variables reaparecen en el capítulo cuatro, donde se establece una continuidad entre la dictadura de Revolución Argentina (1966-1973) y el Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983), sin plantear al interregno peronista de 1973-1976 como un punto de inflexión, por el contrario, señalado en tanto un factor de radicalización de la escalada autoritaria. Finalmente, si bien el estudio de los primeros cuarenta años de democracia ininterrumpida son divididos en los últimos dos capítulos por la crisis del 2001, los autores trazan un camino coherente entre un proceso de “aceptación de las reglas de la democracia” (p. 195) y otro de acercamiento/fusión que terminó de consolidarse de la mano del antikirchnerismo y del impacto de la pandemia del Covid-19 en el 2020.

En tercer lugar, sin dejar de lado la dimensión transnacional ni regional, los autores ofrecen un análisis en clave local, preocupándose por los procesos y factores que incidieron en la formación argentina de estas derechas. En esa línea, es de desatacar la importancia del enfoque federal, no solo como un aporte al trabajo que condensa el libro, sino en relación a descifrar la pervivencia de estas identidades (bajo un estilo “federalista” a decir de Edward Gibson), aspecto que se entronca con la hipótesis principal del libro sobre la cual volveremos más adelante. El análisis oscila entre el papel de los grandes centros urbanos y la vida política de diversas provincias (Jujuy, Catamarca, Corrientes, La Pampa, Mendoza, San Luis y Tucumán), muestra de una constancia en la vitalidad de las fuerzas de derechas, aun cuando las mismas perdieron vigor en los epicentros porteño/bonaerense, cordobés o santafecino.

Otro acierto, en línea con la tarea pedagógica, es el acompañamiento de cada capítulo con una coda en la que se repasa la trayectoria de un representante de los casos analizados. Los ejemplos provistos (que abarcan desde Francisco Uriburu y Matías Sánchez Sorondo hasta Victoria Villarruel) ilustran la complejidad de los procesos y acciones protagonizadas por quienes se identificaron o identifican con las corrientes estudiadas. Esto provee de una dimensión material al análisis que lo distancia de la tentación de una historia intelectual. Por el contrario, le otorga carnadura real, reforzando el carácter político que tuvieron y han tenido estas expresiones, preocupación que es permanente en todos los capítulos y que estos breves epílogos queda condensada.

En ese sentido, resultaría injusto realizar una crítica que exija más a este valioso aporte dado el tenor del trabajo realizado. Pero podemos formular esas demandas a modo de reflexiones. Y ello se puede plantear en relación a la principal hipótesis, la pregunta que guía el total del recorrido realizado por Bohoslavsky y Morresi. Tras el desplazamiento del poder estatal por las opciones populares que encarnaron parte del radicalismo y el peronismo, el liberalismo conservador quedó atrapado en una “impotencia electoral” (p. 108) que lo condujo a apoyarse en actores civiles o recurrir a la vía autoritaria. La incapacidad para lograr un apoyo masivo también fue compartida hasta mediados de los sesenta por derecha nacionalista, esclava de sus divisiones e internas, incapaz de unificarse. De esa forma, los tres últimos capítulos avanzan desde la refundación pretendida por las dos últimas dictaduras, hacia la recuperación democrática, describiendo un escenario en el que comenzó a jugar lo que podríamos calificar como la “estrategia Alsogaray”. Nos referimos a instrumentar el fracaso o el desgaste de políticas intervencionistas o desarrollistas para ascender de forma autoritaria o tangencial al interior de las gestiones en crisis, estrategia sostenida por parte del elenco liberal conservador tras 1955 (pp. 119-120). Los autores plantean que, tras el retorno de la democracia, esa estrategia de desgaste se articuló con la apelación al “hombre común” por los ideales del “libremercado”. Es así que desde el fracaso del alfonsinismo y, sobre todo, a partir del menemismo, ese hombre común fue abandonando las opciones populares-corporativas, dejándose interpelar por el discurso de las derechas liberales. Los autores trazan un hilo —disimulado, pero no sepultado, en el marco del estallido del 2001— entre la hegemonía menemista (nuevamente ilustrada con trayectorias de sus protagonistas, caso Adelina Dalesio de Viola, una “mujer común”, p. 232) y el “renacimiento” de las derechas durante los últimos veinte años.

Y he aquí las preguntas. Este enfoque electoralista/partidista del libro propone leer la historia de las derechas en relación a un proceso de aprendizaje cuyo resultado fue la fusión de las dos familias en un proyecto electoral y su posterior triunfo, en un marco de legitimidad ganada a raíz del desgaste y agotamiento de la derecha liberal “moderada” (PRO/Cambiemos) y del peronismo. Esta conclusión, perseguida desde las primeras páginas del texto, acierta en ofrecer una reconstrucción del pasado que explica el presente, aunque corre el riesgo de chocar con la idea del “renacimiento” planteada en el último capítulo. La dinámica electoral explicada para casos como las regiones de Cuyo, del nordeste y del noroeste (p. 152) dista de haberse mantenido en un ciclo de hibernación. Por otra parte, la centralidad otorgada al alejamiento-acercamiento a propuestas partidarias que disputaran con proyectos masivos, señala en su explicación a los enemigos, pero no explica el por qué del rechazo o impugnación de estos últimos. ¿Acaso la única preocupación de estas fuerzas políticas era llegar al poder del Estado? ¿Qué sucede con los proyectos de orden social y moral, tan presentes en las preocupaciones analizadas de las derechas durante los sesenta? ¿Han quedado sepultados ante los imperativos de la derecha libertaria y su construcción “por arriba” (parafraseando a Juan Carlos Torre)? Estos y otros interrogantes son resultado de la lectura de un libro necesario para seguir conociendo a un actor que, sin dudas, ha demostrado haber comprendido a su adversario.



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